México, a un paso de la Edad Media y perder la Constitución


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Por José Antonio Sordo Iñiguez 
El Estado Mexicano, se prepara para la transición de la mayoría de sus poderes públicos soberanos (Ejecutivos y Legislativos) tanto en el ámbito federal y algunos estados.
Después del fenómeno electoral, los resultados inéditos derivaron en una nueva, avasallante y casi absoluta configuración política e ideológica mayoritaria para el partido MORENA, quien ganó holgadamente la Presidencia de la Republica, pero también ambas cámaras en el Congreso de la Unión y se vislumbra que el mismo fenómeno permeé en las próximas elecciones locales.
A tal fenómeno se le ha denominado y seguramente así quedará plasmado en los libros de historia como el Tsunami (ola gigantesca producida por un maremoto o erupción volcánica en el fondo del mar RAE),  o efecto  Tsunami, la voz deriva del japonés tsu “bahía o puerto “y nami “ola”.
Dicha alegoría política trata de retratar un fenómeno socio-político electoral que tuvo lugar en México. Principalmente en la elección Presidencial correspondiente al año 2018, pero ¿Eso es bueno?
El artículo 39 Constitucional establece que: Todo poder público dimana (surge) del Pueblo y se instituye para BENEFICIO de éste”, por lo que sin importar quien haya ganado, deberíamos estar tranquilos, dado que el eje de bondad está asegurado.
Más, es bueno reflexionar que un partido además del PODER EJECUTIVO, tenga control factico y político del Congreso de la Unión “PODER LEGISLATIVO” como será próximamente y se proponga a una ex Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como Secretario de Gobernación “PODER JUDICIAL” y que eventualmente tenga control sobre la mayoría de las Legislaturas de los Estados y la Ciudad de México  “CONTROL SOBRE LAS REFORMAS CONSTITUCIONALES” además de que el Fiscal de la República no emane de un proceso soberano ni democrático
La respuesta es simple: NO. NO ES BUENO…
Para Charles-Louis de Secondat, Montesquieu, padre de la Ilustración, sostuvo que no era sano que los poderes recayeran en una misma persona o institución y señalo sus riesgos en su obra “El espíritu de las leyes” Así sostuvo: “Todo estaría perdido, cuando el mismo hombre, o el mismo cuerpo, ya sea de los nobles o del pueblo, ejerza esos tres poderes: el de hacer las leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas, y el de juzgar los crímenes o las diferencias entre los particulares.” Por su parte, el artículo 16 de la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano establece:
Artículo 16.- Toda la sociedad en la cual la garantía de los derechos no está asegurada ni la separación de poderes establecida, NO TIENE CONSTITUCIÓN.
En ese orden de ideas, en efecto, esto es un TSUNAMI,  pero dicho fenómeno, en términos científicos sea político o natural, no trae aparejado necesariamente bienestar, si después de un baño de democracia cuantitativa, no se garantiza la división del SUPREMO PODER DE LA FEDERACION, el cual en términos del Artículo 49 establece que este debe estar DIVIDIDO, además de que el mismo  establece que no pueden depositarse en una sola persona o corporación, ni  el Legislativo en un solo individuo…
Ojala que el nuevo Tsunami-Tlatoani Mexicano, asesores, secretarios de estado, autoridades electas emanadas de su partido, así como su ejército de simpatizantes, garanticen los pesos y contrapesos naturales y aquellos aceptados por las ciencias políticas, y nuestra cultura político-democrática occidental, que garanticen poderes equilibrados, del que emane un gobierno constitucional, legal y legítimo que vuele recto y nivelado, con un ángulo de acenso constante hacia el progreso, desarrollo económico y social de todos, alejado de abusos de poder y corrupción, tal y como nos fue prometido…
Cabe señalar que un auténtico hombre liberal y libertario jamás pediría un palacio para vivir o gobernar, ya que los palacios son propios de la nobleza  y México no desea tener más cuasi príncipes, Reyes o Monarcas… cáspita.
Desde aquí mis mejores deseos, esperando que la presente reflexión sea útil y no se confunda con algún ánimo ajeno a la más sana y bienintencionada critica…
(*) Académico, abogado postulante y Maestro en Derecho Electoral


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