VERACRUZ: Si el Gobernador cambia de opinión, no se estaría rajando


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Príncipes, Arlequines y Cortesanos

Por Luis Guillermo Franco

Durante el año que está por culminar se han escuchado muchas historias alrededor el poder legislativo, sin embargo, la novela de los magistrados aún tiene muchos capítulos aún por contar.

Al término de la campaña perdedora de Miguel “chico”, Miguel Angel Yunes quiso enviar los nombres de quienes ocuparían las vacantes del Tribunal Superior de Justicia; sin embargo por el ánimo tenso de la transición, Morena reaccionó para mantener en la congeladora legislativa este proceso.

La rijosa transición impidió negociación alguna,a pesar que en esa primera lista MIYULI habría incluido nombres de personajes ligados a Morena, PAN y PRI.

La maniobra no le gustó a Cuitláhuac García y en conjunto con José Yunes diseñaron una estrategia que permitiera hacerle sentir a Miguel Ángel que él ya no mandaba y que de no mejorar el ánimo de la transición se estarían haciendo las propuestas con dos nuevos elementos:

1. Morena mayoría en el congreso y 2. Cuitláhuac Gobernador.

Así Pepe Yunes tomó el acuerdo. Los nombres se deslizaron: “Marcelo Montiel, Tomás Carrillo, Américo Zúñiga y Silvio Lagos”. Ya en persona se reafirmó categóricamente: “El PRI no apoyará el nombramiento de los Magistrados por parte de Miguel Ángel Yunes Linares y en mi propuesta como Gobernador estarán los que me mencionaste”.

Para garantizar que el PRI no fuera a pactar en lo oscurito, Cuitláhuac buscó apretar tuercas a través de Juan Manuel del Castillo, quien sentó a Juan Nicolás Callejas, cerrándole totalmente la puerta al intento de Miguel Ángel de hacer los nombramientos de los jurisconsultos.

Estando el balón en la cancha, Cuitláhuac esperó a que llegara el día en que siendo gobernador pudiera ejercer la facultad constitucional para completar la totalidad de los miembros del máximo tribunal veracruzano, teniendo como método el “ánimo transformador de Andrés Manuel”.

Ante este escenario y con un gesto de respeto político a su antiguo adversario, los nombres que diera Yunes Zorrilla para proponerlos al pleno del legislativo se mantuvieron en el radar. Pero entonces se agudizó el nerviosismo de Tomás y Américo.

Del jinete Carrillo se supo que en los meses de la transición corrió a buscar a Pepe Robles para que lo acercara a Cuitláhuac y pudiera tener un hueso en su gobierno, sin embargo, en una reunión accidentada que sostuvieron en Xalapa en el mes de octubre con Cuic, hubo un desencuentro propiciado por Tomás, pues éste intentó decirle al gobernador electo que su estrategia de comunicación no era adecuada, lo cual generó la molestia del Gobernador electo y concluyó dicha reunión de manera abrupta.

Ante semejante descolón Carrillo le pide a Mónica Robles y Héctor Yunes que manifiesten su respaldo para él y así evitar el veto del hoy gobernador.

Américo por su parte decide buscar a Héctor Yunes, por considerar que el respaldo de Pepe no le era suficiente y de esta manera “cerrar la pinza” buscando un pase libre ante las observaciones que tiene el ORFIS sobre su gestión como Presidente Municipal o lo que es lo mismo, un olvido a cualquier observación proveniente del ente fiscalizador.

Para generar un mayor compromiso de Pepe Yunes hacia él, Américo se montó en el discurso de que ya estaba esperando la indicación del CEN del PRI para entregar la estafeta, pero en realidad no dejaba la dirigencia del Partido como instrumento para presionar… su propósito era exaltar el vínculo afectivo para que Pepe se mantuviera pensando que AZ se encontraba sacrificándose por el compromiso asumido con él por sus servicios dirigenciales en la campaña a Gobernador.

Pero en política las cosas cambian y el propio Cuitláhuac ha complicado su situación al enfrentarse con el Poder Judicial y emitir una vacilada de convocatoria (invitación) para supuestamente elegir entre más de 400 abogados a los próximos Magistrados.

El costo político de nombrar a Américo Züñiga es potencialmente altísimo para el Gobernador Cuitláhuac, pues sería darle vuelta a lo que ha sido el discurso tradicional de Morena en el país: aceptar a un trapecista que brinca del liderazgo de su histórico partido enemigo a una magistratura; llevar el nombramiento hasta enero para que Américo pueda cumplir con los requisitos legales, pactar el olvido a cualquier averiguación del ORFIS.

En política cambiar de opinión no siempre significa rajarse. Cuitláhuac puede fácilmente evitar el costo político de proponer a Américo, pidiéndole a Pepe Yunes otros nombres que lo sustituyan.

Así el Gobernador le mostrará a Pepe que le cumple y él no se mete en el mal mayor de designar a Zúñiga. Que lo entiendan todos, Cuitláhuac hizo un compromiso político con Pepe Yunes, no con Américo y Tomás.


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Luis Guillermo Franco

Periodista punk. 13 años articulista de Organización Editorial Mexicana y 11 años como editor web. Twitter: @LuisGuiFranco

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