La impresionante carta de un homosexual suicida


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Tengo la urgencia de declarar mi lucidez y justificar mis actos, pero asumo que nunca seré capaz de convencer a nadie de que ésta fue la dirección correcta. Quizá es verdad que cualquiera que hace esto está loco por definición, pero puedo al menos explicar mi razonamiento. Consideré el no escribir nada de esto debido a lo personal que es, pero me gusta atar cabos sueltos, y no quiero que la gente se pregunte por qué hice esto. Ya que nunca he hablado con nadie acerca de lo que me sucedió, la gente posiblemente sacaría conclusiones erróneas.

Mis primeras memorias como un niño son las de ser violado, repetidamente. Eso afectó cada aspecto de mi vida. Esta oscuridad, que es la única manera en la que la puedo describir, me ha seguido como una niebla, pero en momentos se intensificaba y me aplastbleaba, usualmente disparada por una situación distinta. En kindergarten no podía usar el baño y me quedaba parado petrificado cuando necesitaba hacerlo, lo que comenzó una tendencia de comportamiento social extraño e inexplicable. El daño hecho a mi cuerpo aún me impide usar el baño normalmente, pero ahora es menos un impedimento físico, que un recuerdo diario de lo que me hicieron.

Esta oscuridad me siguió mientras crecí. Recuerdo el pasar horas jugando con legos, haciendo que mi mundo consistiera en mí y una caja de bloques fríos, de plástico. Sólo esperando que todo acabara. Es lo mismo que hago ahora, pero en vez de legos es surfear la web o leer o escuchar un juego de béisbol. La mayor parte de mi vida la he pasado sientiéndome muerto por dentro, esperando que mi cuerpo me alcance.

En momentos mientras crecía, sentía ira inconsolable, pero nunca conecté esto con lo que sucedió hasta la pubertad. Fui capaz de mantener la oscuridad a raya por algunas horas en momentos, haciendo cosas que requerían concentración intensa, pero siempre vendría de regreso. La programación me interesó por esta razón. Nunca tuve un cariño particular por las computadoras ni estuve inclinado hacia las matemáticas, pero la paz temporal que me proveían era como una droga. Sin embargo, la oscuridad siempre regresaba y desarrolló algo así como una tolerancia, porque la programación era cada vez menos un refugio.

La oscuridad está conmigo prácticamente en cada momento desde que me despierto. Siento como si estuviera cubierto por una mugre. Siento que estoy atrapado en un cuerpo contaminado que ninguna cantidad de lavado va a limpiar. Cada vez que pienso acerca de lo que sucedió me siento maniático y con comezones, y no me puedo concentrar en nada más. Se manifiesta en comer durante horas o en mantenerme despierto por días o en dormir dieciséis horas continuas o en atracones programando una semana entera o yendo constantemente al gimnasio. Estoy exhausto de sentirme así cada hora de cada día.

Tres o cuatro noches a la semana tengo pesadillas acerca de lo que sucedió. Hace que evite el sueño y me sienta constantemente cansado, porque dormir con algo que se siente como horas de pesadillas no es descansado. Me despierto sudoroso y furioso. Me hace recordar cada mañana lo que me hicieron y el control que eso tiene sobre mi vida.

Nunca he sido capaz de dejar de pensar acerca de lo que me sucedió y eso dificultó mis interacciones sociales. Yo estaba furioso y perdido en mis pensamientos, y luego era interrumpido por alguien que decía “hola” o conversaba trivialmente, incapaz de entender por qué me sentía frío y distante. Caminaba alrededor, viendo el mundo exterior desde un portal distante detrás de mis ojos, incapaz de ejecutar actos amables normales y humanos. Me preguntaba cómo sería hablar con otras personas sin que lo que me sucedió estuviera constantemente en mi mente, y me preguntaba si otras personas tenían experiencias similares que eran más fáciles de enmascarar.

El alcohol era algo que también me permitía escapar de la oscuridad. Siempre me encontraría después, sin embargo, y siempre estaba molesta por que me las hubiera arreglado para escaparme de ella y me hacía pagar. Muchas de las cosas irresponsables que hice fueron el resultado de la oscuridad. Obviamente soy responsable por cada decisión y acción, incluyendo ésta, pero hay razones por las cuales las cosas pasan del modo que lo hacen.

El alcohol y otras drogas proveían una manera de ignorar las realidades de mi situación. Era fácil pasar la noche bebiendo y olvidar que no tenía un futuro al que ver por delante. Nunca me gustó lo que el alcohol me hacía, pero era mejor que enfrentar mi existencia honestamente. No he tocado el alcohol o cualquier otra droga en más de siete meses (y no habrá drogas ni alcohol involucrados cuando haga esto) y esto me forzó a evaluar mi vida de una manera honesta y clara. Aquí no hay futuro. La oscuridad siempre estará conmigo.

Solía pensar que si resolvía algún problema o lograba cierta meta, quizás ella se fuera. Fue reconfortante identificar asuntos tangibles como la fuente de mis problemas en vez de algo que nunca sería capaz de cambiar. Pensé que si entraba en un buen college, o una buena escuela de graduados, o perdía peso, o iba al gimnasio prácticamente todos los días del año, o creaba programas que millones de personas usaran, o pasaba un verano en California o Nueva York, o publicaba papeles de los cuales me sintiera orgulloso, entonces quizás lograría sentir algo de paz y no estar constantemente atormentado e infeliz. Pero nada de lo que hice hizo la menor mella en lo deprimido que estaba diariamente y nada era de ningún modo realizante. No estoy seguro de por qué pensé que eso cambiaría algo.

No me di cuenta de cuán profundamente que me tenía agarrado, a mí y a mi vida, hasta mi primera relación. Estúpidamente asumí que sin importar cómo la oscuridad me afectara personalmente, mis relaciones amorosas estarían de algún modo separadas y protegidas. Al crecer veía mis futuras relaciones como un posible escape de esta cosa que me atormenta cada día, pero comencé a darme cuenta de cuán entrelazada estaba con cada aspecto de mi vida y cómo no iba a soltarme nunca. En vez de ser un escape, las relaciones y el contacto romántico con otras personas sólo intensificaron todo lo que no podía soportar de ella. Nunca seré capaz de tener una relación en la que ella no sea el foco, y afectara cada aspecto de mis interacciones románticas.

Las relaciones siempre comenzaban bien y yo era capaz de ignorarlo por algunas semanas. Pero mientras nos comenzábamos a acercar emocionalmente, la oscuridad regresaba y todas las noches éramos yo, ella y la oscuridad, en un trío oscuro y horrible. Ella me rodearía y me penetraría, y mientras más lo hacíamos, más intenso se volvía. Hizo que odiara el ser tocado, porque mientras estábamos separados podía verla como una extraña viendo algo bueno y amable y no mancillado. Una vez que nos tocáramos, la oscuridad la envolvería también y la tomaría, y la maldad dentro de mí la rodearía. Siempre sentí que estaba infectando a quien fuera con quien estuviera.

Las relaciones no funcionaron. Nadie con quien salí tuvo la química correcta, y pensé que si encontraba a la persona correcta, ésta terminaría aplastada. Parte de mí sabía que encontrar a la persona correcta no serviría de nada, así que me interesaron las chicas que obviamente no tenían interés en mí. Por un tiempo pensé que era gay. Me convencí a mí mismo de que no era la oscuridad, sino mi orientación, porque esto me daría control sobre por qué las cosas no se sentían “bien”. El hecho de que la oscuridad afectara los temas sexuales de manera más intensa hizo que esta idea tuviera algo de sentido y me convencí a mí mismo por una cantidad de años, comenzando en el college después de que mi primera relación terminó. Le dije a la gente que era gay (en Trinity, no en Princeton), a pesar de que no me atraían los hombres y seguía encontrándome a mí mismo interesado en chicas. Porque si ser gay no era la respuesta, ¿entonces que era? La gente pensó que estaba evitando mi orientación, pero yo en realidad estaba evitando la verdad, que es que, si bien soy heterosexual, nunca estaré contento con nadie. Ahora sé que la oscuridad nunca se irá.

La primavera pasada conocí a alguien que no era como nadie que hubiese conocido. Alguien que me mostró lo bien que dos personas se pueden llevar y lo mucho que me podía importar otro ser humano. Alguien a quien sabía que podría amar y estar a su lado por el resto de su vida, si yo no estuviera tan jodido. Increíblemente, yo le gustaba. A ella le gustaba el cascarón de hombre que la oscuridad había dejado atrás. Pero eso no importó porque no podía estar solo con ella. Nunca estábamos nosotros dos solos, siempre estábamos los tres solos: ella, yo y la oscuridad. Cuanto más nos acercábamos, más intensamente sentía la oscuridad, como un espejo maligno de mis emociones. Toda la cercanía que teníamos y que yo amaba era complementada por esa agonía que no podía soportar. Me di cuenta de que nunca podría ser capaz de darle a ella, o a alguien, todo de mí o sólo a mí mismo. Ella nunca podría tenerme sin la oscuridad y el mal dentro de mí. Nunca podría tenerla sólo a ella, sin que la oscuridad fuera parte de nuestras interacciones. Nunca podría estar en paz o contento o en una relación saludable. Me di cuenta de la futilidad de la parte romántica de mi vida. Si nunca la hubiera conocido, me hubiera dado cuenta de esto tan pronto como conociera a alguien con quien me hubiera enlazado tan bien y de modo similar. Es posible que las cosas no hubieran funcionado con ella y que nos habríamos separado (y nuestra relación terminado, como sucede con la mayoría de las relaciones) incluso si yo no hubiera tenido este problema, ya que sólo salimos por corto tiempo. Pero, con quien sea, enfrentaré exactamente los mismos problemas con la oscuridad. A pesar de mis esperanzas, el amor y la compatibilidad no son suficientes. Nada es suficiente. No hay manera de que pueda arreglar esto o incluso sepultar la oscuridad, lo suficiente para hacer posible una relación o cualquier tipo de intimidad.

Así que observé cómo las cosas se caían a pedazos entre nosotros. Yo había puesto un tiempo límite explícito en nuestra relación, ya que sabía que no podía durar debido a la oscuridad y yo no quería ser un limitante para ella, y eso causó una variedad de problemas. Ella estaba en una situación innatural de la que nunca debió ser parte. Debe haber sido muy difícil para ella no saber lo que en realidad sucedía conmigo, pero era algo que nunca había sido capaz de conversarlo con nadie. Perderla también fue muy duro para mí. No a causa de ella (superé nuestra relación relativamente rápido), sino debido a que me di cuenta de que nunca tendría otra relación y porque para mí significó la última conexión personal, exclusiva y verdadera que pude haber tenido nunca. Esto no fue obvio para otras personas, porque yo no podía nunca hablar de las verdaderas razones de mi tristeza. Estuve muy triste en el verano y en el otoño, pero no por culpa de ella. Era porque nunca podré escapar de la oscuridad con nadie. Ella era tan amorosa y amable conmigo, y me dio todo lo que pude haber pedido bajo esas circunstancias. Nunca olvidaré cuánta alegría me trajo en esos breves momentos en los cuales podía ignorar la oscuridad. Originalmente había planeado matarme el invierno pasado, pero nunca llegué a eso (partes de esta carta fueron escritas hace más de un año, otras partes días antes de hacer esto). Fue incorrecto de mi parte el involucrarme en su vida si esto era una posibilidad, y tan sólo debí haberla dejado tranquila, incluso a pesar de que solamente salimos por algunos meses y las cosas terminaron hace mucho tiempo. Ella sólo es alguien más en una larga lista de personas que he herido.

Podría pasarme páginas hablando de cómo otras relaciones que tuve fueron arruinadas debido a mis problemas y mi confusión relacionados con la oscuridad. He herido a tanta gente grandiosa debido a lo que soy y a mi incapacidad de experimentar lo que se necesita experimentar. Todo lo que puedo decir es que traté de ser honesto con la gente acerca de lo que pensaba que era verdad.

He pasado mi vida hiriendo a la gente. Hoy será la última vez.

Le he dicho a diferentes personas muchas cosas, pero nunca le dije a nadie lo que me sucedió, jamás, por obvias razones. Me tomó un tiempo el darme cuenta de que sin importar lo cerca que estás de alguien o lo mucho que proclamen el amarte, la gente simplemente no puede guardar secretos. Aprendí eso algunos años atrás cuando pensé que era gay y se lo dije a la gente. Cuanto más dañino el secreto, más jugoso el chisme y más probable es que seas traicionado. A la gente no le importa su palabra o lo que hayan prometido, sólo lo que carajo quieran hacer y justificarlo después. Se siente increíblemente solitario el darse cuenta de que nunca puedes compartir algo con alguien y que quede solamente entre los dos. No culpo a nadie en particular, supongo que es sólo como la gente es. Incluso si sintiera como si esto fuera algo que hubiera podido compartir, no tengo interés en ser parte de una amistad o relación en la que la otra persona me ve como la persona dañada y contaminada que soy. Así que incluso si fuera capaz de confiar en alguien, probablemente no les hubiera contado lo que me sucedió. En este punto, simplemente no me importa quién lo sepa.

Siento un mal dentro de mí. Un mal que me hace desear acabar vidas. Necesito detener esto. Necesito asegurarme de que no mataré a nadie, y es algo que no puede deshacerse fácilmente. No sé si esto está relacionado con lo que sucedió conmigo o con algo diferente. Reconozco la ironía de matarme a mí mismo para impedirme de matar a alguien más, pero esta decisión debería indicar de lo que soy capaz.

Así que me he dado cuenta de que nunca escaparé de la oscuridad o la miseria asociada con ella, y de que tengo la responsabilidad de impedirme de dañar físicamente a otros.

Soy sólo el cascarón roto y miserable de un ser humano. El haber sido abusado me ha definido como persona, me ha formado como ser humano y me ha hecho el monstruo que soy, y no hay nada que pueda hacer para escapar de ello. No conozco otra existencia. No sé cómo se sienta la vida desde donde estuviera alejado de esto. Desprecio activamente la persona que soy. Me siento fundamentalmente roto, casi no humano. Como un animal que despertó un día en un cuerpo humano, tratando de comprender un mundo extraño, viviendo entre criaturas que no entiende y con las que no puede conectarse.

He aceptado que la oscuridad nunca me va a dejar estar en una relación. Nunca iré a dormir con alguien en mis brazos, sintiendo lo reconfortante de sus manos alrededor de mí. Nunca sabré lo que es la intimidad no contaminada. Nunca tendré un vínculo exclusivo con alguien, alguien que pueda ser quien reciba todo el amor que tengo que dar. Nunca tendré hijos, y deseaba tanto ser padre. Pienso que hubiera sido un buen padre. E incluso si hubiera luchado a través de la oscuridad y me hubiera casado y tenido hijos, siendo incapaz todo el tiempo de sentir intimidad, nunca lo hubiera hecho si el suicidio era una posibilidad. Traté de minimizar el dolor, a pesar de que sé que esta decisión va a herir a muchos de ustedes. Si esto te hiere, espero que al menos me puedas olvidar rápidamente.

No tiene sentido identificar quién abusó de mí, así que lo voy a dejar así. Dudo que la palabra de un tipo muerto, sin ninguna evidencia acerca de algo que sucedió hace más de veinte años, tenga mucho peso.

Quizás se pregunten por qué no sencillamente hablé sobre esto con un profesional. He visto una cantidad de doctores desde que era adolescente para hablar de otros temas y estoy positivamente seguro de que otro doctor no hubiera ayudado. Nunca me fue dado ni un fragmento de un consejo sobre la base del cual pudiera hacer algo, jamás. No pocos pasaron una larga parte de la sesión leyendo sus notas para recordar quién era yo. Y no tengo interés en hablar acerca de haber sido violado cuando fui un niño, porque sé que, al mismo tiempo, no serviría de nada y porque no tengo confianza en que permaneciera siendo secreto. Conozco los límites prácticos y legales de la confidencialidad doctor/paciente, tras crecer en una casa donde escuchábamos historias acerca de las variadas enfermedades mentales de personas famosas, historias que eran transmitidas por generaciones. Todo lo que se requiere es un doctor que piense que mi historia es lo suficientemente interesante para ser compartida o un doctor que piense que está en su derecho o responsabilidad al contactar a las autoridades y hacerme identificar al abusador (justificando su decisión diciéndose que alguien más puede estar en peligro). Todo lo que se requiere es un único doctor que viole mi confianza, justo como los “amigos” a quienes dije que era gay hicieron, y todo se volvería público y estaría forzado a vivir en un mundo donde la gente sabría lo jodido que estoy. Y sí, me doy cuenta de que esto indica que tengo severos problemas de confianza, pero están basados en una gran cantidad de experiencias con gente que ha mostrado una profunda falta de respeto por su palabra y la privacía de otros.

La gente dice que el suicidio es egoísta. Pienso que es egoísta pedirle a las personas que continúen viviendo vidas dolorosas y miserables, sólo para que uno posiblemente no se sienta mal por una semana o dos. El suicidio puede ser una solución permanente a un problema temporal, pero es también una solución permanente a un problema de aproximadamente 23 años de vida que crece más intenso y avasallador cada día.

A algunas personas les tocan las malas manos de cartas en esta vida. Conozco a muchas personas que están peor que yo, y quizás es sólo que no soy una persona fuerte, pero en realidad traté de lidiar con esto. He tratado de lidiar con esto cada día por los últimos 23 años y sencillamente ya no puedo aguantar más esta mierda.

A menudo me pregunto cómo será la vida para otras personas. Gente que pueda sentir el amor de otros y devolverlo no adulterado, gente que pueda experimentar el sexo como una experiencia íntima y alegre, gente que pueda experimentar los colores y sucesos de este mundo sin miseria constante. Me pregunto qué es lo que yo sería si las cosas hubieran sido distintas o si yo fuera una persona más fuerte. Suena realmente grandioso.

Estoy preparado para morir. Estoy preparado para el dolor y estoy listo para no existir más. Gracias a lo estricto de las leyes de Nueva Jersey sobre el uso de armas, esto probablemente sea mucho más doloroso de lo que debiera ser, pero qué vamos a hacer. Mi único temor en este punto es meter la pata en algo y sobrevivir.

Me gustaría también dirigirme a mi familia, si los pueden llamar así. Desprecio todo aquello que ellos defienden y verdaderamente los odio, en lo que creo que es una manera no emocional, desapasionada y saludable. El mundo va a ser un mejor lugar cuando estén muertos, un mundo con menos odio e intolerancia.

Si no estás familiarizado con la situación, mis padres son unos cristianos fundamentalistas que me patearon fuera de su casa y me cortaron el soporte financiero cuando tenía 19 porque me negué a ir a la iglesia siete horas a la semana.

Ellos viven en una realidad en blanco y negro que han construido para ellos mismos. Dividen el mundo en bien y mal y sobreviven odiando todo lo que temen o malentienden, y lo llaman amar. No entienden que hay gente buena y decente que existe a nuestro alrededor, “salvados” o no, y que gente mala y cruel ocupa un gran porcentaje de su iglesia. Se aprovechan de las personas que buscan esperanza enseñándoles a practicar el mismo odio que ellos practican.

Un ejemplo al azar:

“Estoy personalmente convencido de que si un musulmán verdaderamente cree y obedece el Corán, será un terrorista” (George Zeller, agosto 24, 2010).

Si eliges seguir una religión donde, por ejemplo, católicos devotos que tratan de ser buenas personas se van a ir todos al infierno, pero los violadores de niños se van al cielo (siempre que se hayan “salvado” en algún punto), es tu elección, pero eso está jodido. Quizás exista un dios que opere de acuerdo con esas reglas. Si es así, que se joda.

Su iglesia siempre fue más importante que los miembros su familia, y hubieran alegremente sacrificado lo que fuera necesario para satisfacer sus artificiales creencias acerca de lo que ellos debían ser.

Crecí en una casa donde el amor venía a través de un dios en el cual nunca podría creer. Una casa donde el amor a la música con cualquier tipo de ritmo me fue sacado a golpes. Una casa llena de odio e intolerancia, liderada por dos personas que eran expertos en parecer amables y cálidos cuando había otros cerca. Padres que le dicen a alguien de ocho años que su abuela se va ir al infierno porque es católica. Padres que claman no ser racistas, pero luego hablan de los horrores del mestizaje. Podría listar cientos de otros ejemplos, pero es cansador.

Después que me expulsaron, interactué con ellos de maneras relativamente normales. Hablo con ellos por teléfono como si nada hubiera pasado. No sé por qué. Quizás porque me gusta pretender que tengo una familia. Quizás porque me gusta tener gente con quien hablar acerca de lo que sucede en mi vida. Cualquiera que sea la razón, no es real y se siente falso. Nunca debí dejar que esa reconexión sucediera.

Escribí lo que está arriba hace cierto tiempo, y me siento así gran parte del tiempo. En otros momentos, sin embargo, siento menos odio. Sé que mis padres creen honestamente en toda la porquería que creen. Sé que mi madre, al menos, me quiso mucho y trató de hacer lo mejor que pudo. Una de las razones por las que dejé esto de lado por tanto tiempo es porque sé cuánto dolor esto le va a causar a ella. Ella ha estado triste desde que descubrió que yo no estaba “salvado”, ya que ella cree que voy a ir al infierno, lo cual no es una tristeza por la cual soy responsable. Eso nunca iba a cambiar, y presumiblemente ella cree que el estado de mi cuerpo físico es mucho menos importante que el estado de mi alma. A pesar de todo, no puedo justificar esta decisión intelectualmente, sabiendo lo mucho que la va a herir. Quizás mi habilidad de tomar mi propia vida, sabiendo cuánto dolor va a causar, muestra que soy un monstruo que no merece vivir. Todo lo que sé es que no puedo lidiar con este dolor por más tiempo y que en verdad siento mucho que no pudiera esperar a que mi familia y todos los que conozco murieran de modo que esto pudiera hacerse sin herir a nadie. Por años he deseado que un bus me atropellara o morir mientras salvaba a un bebé de ahogarse, de modo que mi muerte fuera más aceptable, pero nunca tuve tanta suerte.

A todos aquellos que me han mostrado amor, gracias por aguantar todas mis mierdosidades, mis malos ratos y arbitriaredades. Nunca fui la persona que quise ser. Quizás sin la oscuridad hubiera sido una mejor persona, quizás no. Traté de ser una buena persona, pero me doy cuenta de que no llegué muy lejos.

Siento el dolor que esto causa. En realidad desearía tener otra opción. Espero que esta carta explique por qué necesito hacer esto. Si no pueden entender esta decisión, al menos espero que puedan perdonarme.

Bill Zeller murió el 5 de enero de 2011.


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